UN RELATO DE VIDA, EL CANCER DE PROSTATA
“Hoy en día estoy sano, no tengo cáncer, mi oncólogo me dijo en el último control que todo salió muy bien pues se descubrió a tiempo, yo no tenía síntomas de ningún tipo pero en un examen de rutina descubrieron que algo no andaba bien, me realizaron una biopsia de próstata y me descubrieron el cáncer, podía optar por la radioterapia o la cirugía, yo me decidí por la cirugía de prostatectomía, fue dura la recuperación pero hoy en día puedo decir que me siento física y emocionalmente bien, estoy libre de cáncer”.
El cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres, en la mayoría de las ocasiones se cura completamente si se descubre a tiempo, someterse al tratamiento puede conllevar a dos grandes consecuencias que tienen implicaciones tanto físicas como psicológicas: la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil. Muchos hombres sospechan que algo sucede con su cuerpo en esa área, pues se dan cuenta de ciertos cambios en su cuerpo, otros por el contrario no sienten absolutamente nada, pero en un examen médico de rutina descubren que algo no anda bien con su próstata.
Si en algún momento sientes cambios o en un examen médico detectan que algo no está bien con su próstata practíquese los exámenes recomendados por su médico, así usted sabrá con seguridad si la alteración es benigna (hiperplasia prostática benigna), o lamentablemente es una alteración grave (cáncer de próstata), la mejor decisión es realizarse uno de los tratamientos que le recomiendan, este tipo de cáncer es curable si se detecta a tiempo. Esta es mi experiencia:
No me siento culpable por haber tenido cáncer de próstata ni siento vergüenza: no pedimos tener esta enfermedad ni tampoco la provocamos, así hubiéramos llevado una vida poco sana, eso no es garantía de que tendríamos cáncer. En mi caso se presentó la enfermedad, debía afrontarla, lo hice y estoy curado del cáncer.
No siento vergüenza hablar del tema: muchas veces nuestros allegados prefieren no hablar del tema y si nosotros deseamos hablar no nos ponen atención o evaden la conversación, escuchen lo que tenemos que decir, nosotros somos personas que tenemos sentimientos y emociones y tener cáncer no es algo sencillo de sobrellevar.
Acompáñenme en el proceso del tratamiento: el tratamiento no es nada sencillo, ya sea que nos sometamos a quimioterapias, radioterapias o cirugía de prostatectomía no podremos hacerlo solo. Es una decisión de vida, tener a alguien con nosotros al ir al hospital, al momento de la recuperación y los cuidados en casa harán más llevadera la situación.
Apoyen mis decisiones: ayuden a tener claridad sobre la enfermedad, a entender lo que dice el médico y las posibilidades de tratamiento, su opinión es importante para mí, pero no olviden que es mi decisión sobre el tratamiento que me hare y si decido no hacerme ningún tratamiento también respeten esa decisión, muchos hombres no se realizan ningún tratamiento por miedo a las consecuencias, serán ellos quienes deberán asumir la responsabilidad de su decisión, pero sean claros y digan si aun así lo van a acompañar en la situación (en ningún caso la familia está obligada a hacerlo).
Respeten mi intimidad: puedo sentir que esta enfermedad y el tratamiento afectan mi cuerpo y la imagen que tengo de mí mismo, (la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil), puedo verme afectado en mi masculinidad y en mi imagen de hombre, pregúntenme como me siento al respecto, pero sin juzgarme y sobre todo sin lastima ni compasión, no es algo que se hable con todas las personas ni es agradable que personas ajenas a mi circulo intimo se enteren de situaciones muy personales con esta enfermedad.
Es normal que mis estados de ánimo cambien: en una situación como esta es normal que me sintiera triste, desanimado o angustiado incluso con miedo, “solo hasta que escuché al oncólogo decir que estaba libre de cáncer me sentí tranquilo y libre” una manera de ayudar es validando mis sentimientos, estando a mi lado cuando quiero llorar, pero también cuando quiero reír. No todos pensamos en que vamos a morir cuando nos dan una noticia como está, pero es claro que no es una noticia emocionalmente agradable.
Pregúntenme como me pueden ayudar: las cosas son más fáciles cuando preguntan cómo pueden ayudar, al inicio de la recuperación de la cirugía (fue el tratamiento por el que yo me decidí) quede con incontinencia urinaria y para mí era incomodo, de adulto nunca había usado un pañal así que no sabía cómo hacerlo, cuando pregunte como me lo colocaba sentí vergüenza de hacerlo pero recordé que yo no me había provocado la enfermedad, simplemente me sucedió, pregunte entre risas y me explicaron cómo hacerlo fue una experiencia mejor de cómo me la imaginaba. Puedo decir con toda certeza que la ayuda que me brindo mi entorno en el tratamiento de mi cáncer fue algo muy positivo.
Muchas veces la vida nos presenta situaciones que no son agradables, somo nosotros mismos quienes debemos sacar el coraje, la fuerza, las ganas de salir adelante y el apoyo de nuestra familia podremos afrontarlas.
Gracias
A.M.D.
Admirable testimonio de un hombre realmente valiente.
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